El pescado es uno de esos alimentos que se le resisten a los más pequeños. Por eso, una buena presentación y adaptación a los paladares infantiles son las claves para que lo coman sin problema. El salmón, en concreto, es un tipo de pescado muy tierno y fácil de cocinar, perfecto para crear recetas que los niños disfruten y recuerden con cariño.
Para preparar esta receta, mezcla 2 cucharadas de miel con 1 cucharada de mostaza suave y un chorrito de aceite de oliva. Unta los filetes de salmón con la mezcla y colócalos en una bandeja de horno. Hornea a 180 °C durante 15-20 minutos, hasta que estén dorados, jugosos y llenos de sabor.
Sirve el salmón acompañado de arroz, puré de patatas o verduras al vapor. Para hacerlo más divertido y participativo, deja que los niños ayuden untando la salsa, decorando el plato con un poco de perejil o colocando rodajas de limón. Este simple gesto los motiva a probar nuevos sabores y transforma la comida en un momento agradable y familiar, fomentando hábitos positivos y despertando la curiosidad por los alimentos de manera divertida y deliciosa.